Todo comenzó en una tarde aburrida se podría decir, en la facultad de lenguas en la UNACH, ahí fue cuando la vi. Al primer momento sentí mi corazón palpitar a mil por hora. Se me hizo la mujer más bella del mundo.
Lo primero que note fue su hermoso físico, tenía una estatura ajustable a la mía ya que me hacía parecer alto, tenía unos hermosos ojos verdes como si reflejasen toda las hermosura de la naturaleza a su alrededor; lo que me impresiono fue su dentadura, puesto que parecía que había usado frenos en su adolecencia. Tenía unos pechos perfectos, ya que aunque no eran enormes, le hacían lucir una figura envidiable.
Todas las tardes miraba mi reloj, ya que ella llegaba siempre a la misma hora, 5 minutos antes que terminase mi clase de alemán. Se ponía a esperar en el pasillo que estaba después de mi salón. Los segundos me parecían eternos con ella a mi vista, me quedaba atónito ante su figura.
Al salir de mi clase siempre pasaba a su lado, pero me sentía mal al percatarme de que ella ni siquiera notaba mi presencia. Era como si no notase que un ser humano estaba junto a ella.
Todavía recuerdo que todos los días llegando a mi casa, subía hacia mi cuarto y acostaba a pensar en ella, en su lindo cabello rubio. Sus hermosos ojos verdes. Me ponía a ejercitarme sólo por ella, hacía abdominales, lagartijas y sentadillas.
Era una tarde nublada en la facultad, cuando empezando mi clase me encontré a Corinne en mi salón, por desgracia había llegado media hora después de empezada la clase y no tenía ganas de ir, al llegar mi salón me encontré con que ella estaba dando clases ahí por práctica. Me senté y saqué mi libro que enseguida se me hizo muy descuidado y me dio pena sacarlo a mostrar. La clase transcurrió muy rápida y me armé de valor y le hable enseguida del termino de la clase. Así que me paré de mi lugar y empecé a seguirla para salir del salón. Platiqué con ella y me pareció la mujer más bella del mundo.
El último día de clases me fui a despedir de ella y pues reconocí de mi parte el gran coraje que tube con el solo hecho de hablarle. Le saqué el número telefónico y a que ciudad se iba en Suiza . Lo que pude observar fue que era una muchacha muy sencilla pues su único objetivo en la vida era casarse y tal vez trabajar de maestra en Suiza. Creo que por la temática de la plática se me hizo muy larga ya que no era un tema muy interesante y no sé exactamente porque pero decidí en ese momento cortarle la conversación e irme hacia mi casa.
Desde ese día supe que se iba en julio y que regresaba hasta febrero del otro año, y aca ando recordandola desde el último día que la ví.
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